Normativa Europea - Mecanismo de Recuperación y Resiliencia 

A consecuencia del cambio en las perspectivas económicas, sociales y presupuestarias derivadas de la crisis provocada por el COVID-19 a principios de 2020, tanto la Unión Europea como los Estados Miembros se han visto en la obligación de hacer frente a las consecuencias económicas y sociales de la misma.

En este contexto, se crea el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia que refuerza el marco vigente de asistencia a los Estados Miembros y les proporciona ayudas financieras directas que intensificarán las reformas sostenibles y las inversiones públicas en los países que integran la Unión. Este mecanismo se configura como un instrumento específico cuya finalidad principal debe ser hacer frente a los efectos derivados de la crisis del COVID-19. En el marco del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, las inversiones privadas también podrán incentivarse a través de programas de inversión pública, en particular, instrumentos financieros, subvenciones y otros instrumentos, siempre que se respeten las normas en materia de ayudas estatales.

Las reformas e inversiones en el marco del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia deberán contribuir igualmente a aumentar la resiliencia de la Unión Europea y a reducir su dependencia mediante la diversificación de las cadenas de suministro fundamentales, reforzando de este modo la autonomía estratégica y la economía abierta de la Unión.

Entre las inversiones contenidas en el Mecanismo destacan las destinadas a contribuir a la transición ecológica, las reformas e inversiones en tecnología, inversiones en infraestructuras y procesos digitales que refuercen la competitividad de la Unión, inversiones en crecimiento inteligente, sostenible e integrador y reformas en cohesión social y territorial.

El Mecanismo de Recuperación y Resiliencia pondrá a disposición de los Estados Miembros una cantidad total de 675,2 millones de euros en préstamos y subvenciones que apoyen las reformas e inversiones de los Estados Miembros. El objetivo es conseguir que, tanto la economía como la sociedad europea, sean más sostenibles, resilientes y estén mejor preparadas para los retos y oportunidades de la transición ecológica y digital.